El fin de semana me fui cuatrocientos kilómetros al norte, que echaba de menos la lluvia horizontal, el viento de cien kilómetros hora, y las temperaturas de siete grados.
Lo primero el sábado fue la visita obligada. Luego la merienda con galletas y té con leche, abordando dos libros de petergarfio. A la noche, de celebración con los trotamúsicos.
El domingo, despedida y cierre.
P.D. 1: perdonad si no habéis entendido ni papa.
P.D. 2: ¡mi sobrina ya anda!

No hay comentarios:
Publicar un comentario