- Javier, tienes un paquete en la mesa de la cocina. Creo que es un libro.
Así me recibe la voz de mi padre desde el sofá del salón, nada más entro por la puerta de casa un viernes por la tarde al llegar del instituto.
Después de dejar la mochila, deshacerme del abrigo y las playeras, y comprobar en el ordenador de mi cuarto, que tengo siempre encendido, que no me ha llegado ningún mensaje nuevo, me acerco con curiosidad a la cocina. No espero ninguna carta ni paquete, y sin embargo, en la mesa contrachapada cubierta con un mantel de hule blanco, descansa un grueso sobre abombado de color marrón claro. En el frontal, con letras mayúsculas redondeadas, aparece mi nombre, Javier Montes Pinilla, y mi dirección. Le doy la vuelta por ver si descubro el remitente, y sólo aparece un nombre: Luzinda86. Intento relacionar ese nombre con alguna persona conocida, o con mis contactos de Internet, pero no lo consigo.
Despego con cuidado el cierre del sobre, y extraigo un libro de tapa dura, “Los pilares de la Tierra” de Ken Follet. El sobre está ahora vacío, ninguna carta que me explique quién me lo envía o por qué. Pero descubro una etiqueta pegada en la portada, a la derecha destaca una imagen de un libro amarillo con brazos y piernas, como corriendo, y un texto que dice: “¡Hola! Hello! Bonjour! Guten Tag! Soy un libro muy especial. Mira, estoy viajando alrededor del mundo haciendo nuevos amigos. Espero haber encontrado otro amigo contigo. Por favor, visita www.Bookcrossing.es e introduce mi nº BCID. Descubrirás dónde he estado y quién me ha leído, y podrás hacerles saber que estoy a salvo aquí, en tus manos. Y después... ¡LÉEME Y PONME EN LIBERTAD! BCID: 888-934168”.
Ya había leído algo sobre el Bookcrossing en un periódico: es un movimiento que se dedica a dejar libros en sitios públicos para que otra persona los encuentre. Y los identifican con un número para poder seguirles la pista a través de Internet. Pero ¿por qué me llega este libro? Y ¿cómo saben mi nombre y mi dirección?
Vuelvo a mi cuarto, introduzco en el navegador la dirección, y encuentro en la parte superior derecha de la página un apartado para introducir el número BCID. Al pulsar intro, me aparece una página nueva con el “diario del libro”. Debajo del título y autos, me encuentro con el nombre del sobre, “registrado por Luzinda86”, la fecha en la que se registró y una reseña. A continuación, una segunda entrada del diario, “enviado por correo”, y la fecha del día de ayer.
Descubro que se puede cliquear en el alias de mi obsequiante misteriosa, y al hacerlo aparecen los datos de usuario. Todos los apartados, “ciudad”, “fecha de nacimiento”, “correo electrónico”, aparecen en blanco. Pero se puede enviar un mensaje privado. Me animo a escribirla, esperando que me dé alguna explicación, dejándole mi dirección de correo electrónico.
Al día siguiente, recibo una contestación. No lo deja muy claro, pero entiendo que el envío del libro era para llamar mi atención. Propone que nos veamos mañana, y me da una dirección ¡de un pueblo a diez kilómetros de aquí! Me pregunto quién será, no creo conocer a ninguna chica de ese pueblo. Pero acepto, será a las doce de la noche.
Llego con mis mejores galas y el perfume que me regalaron por mi último cumpleaños, me bajo del autobús, y pregunto por la dirección. Es un callejón de las afueras. Cuando lo encuentro, diviso con dificultad por la falta de luz una figura al fondo. Me acerco, y cuando estoy sólo a un metro, la persona que me esperaba se da la vuelta. Entonces reconozco su cara, a la vez que noto una punzada en el corazón, y se me nubla la vista mientras pierdo el conocimiento.

Léeme y ponme en libertad by Luis Zamarreño Cosme is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial 3.0 Unported License.
Basado en hechos reales.

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